Simón, la pecadora y Jesús

http://pr.b5z.net/i/u/10056486/i/maria_y_el_alabastro_ezr.jpg“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.

Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más.

Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.

Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?

Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz” (Lucas 7:36-50).

7:36: Fariseo: Los fariseos eran una facción o secta judía.

“Su equivalente en hebreo ‘perusim’ generalmente se entiende en el sentido de ‘separados’.

Se dedicaban a la docencia y promovían el desarrollo de la religión.

Los fariseos se proponían alcanzar una perfecta obediencia a la ley de Moisés” (Diccionario Nelson. Pag. 493).

Según el pastor Steven Cole, que Simón fuera fariseo significaba que “en apariencia era un hombre bueno, correcto, un hombre religioso El se ocupaba de obedecer la ley de Moisés. Daba sus diezmos fielmente. Ayunaba regularmente.

El oraba al menos 3 veces al día. Nunca descuidaba su asistencia a la sinagoga. El era un hombre decente respetado como un líder religioso de la comunidad” (Sermón “Cómo amar a Jesús fervientemente” – 6 de Septiembre, 1998).

7:36: “se sentó a la mesa”: Es una adaptación moderna. Literalmente “se recostó”.

7:37: “una mujer de la ciudad, que era pecadora”. Según el “Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento” de A.T. Robertson, esto significa ‘que era una pecadora en la ciudad, una mujer en la ciudad, en otras palabras, que era conocida como tal” (Pag. 141).

La NVI lo traduce: “una mujer que tenía fama de pecadora”.

7:37: En este tipo de agasajos se permitía que la gente entrara y se quedara callada alrededor de los invitados.

7:41: Un denario representaba la paga de un día de trabajo. María profetizó: “Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos”. (Lucas 1:51-53).

Jesús y el evangelio continúan provocando esto.

Jóvenes por todo el mundo lo están viendo mientras hombres de no sé cuantos años de ministerio no lo pueden ver.

Revelación a los niños

“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. (Lucas 10:21-24).

Abrir el corazón al tratamiento de Dios

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.

Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios”. (Proverbios 16:18,19).

¿Nos puede pasar a nosotros? ¿Te puede estar pasando a ti?

Gente que cree que es suficiente estar de acuerdo con la doctrina correcta, pero que viven engañados con su propio corazón.

Son los “separados” (fariseos), oran, diezman, ayunan, conocen la Palabra, pero de humillarse delante de Jesús, nada.

¿Te acercas cada día postrado como esta “pecadora”? ¿O cada día oras como Simón el fariseo?

¿Vienes aquí a postrar tu vida en busca de que el Señor escudriñe tu corazón o vienes a adquirir más conocimiento, a sentirte muy espiritual porque te congregas y cumples con tu religión?

¿Eres como Simón el fariseo? ¿Solo apariencia pero cuando alguien te corrige es imposible hacerte entender tu error?

¿Ves con claridad el pecado del predicador fulano de tal pero a tus errores les pones sobrenombres?.

“Los pobres en espíritu”

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3).

“pobres” (“ptojós”): La traducción correcta es pobre o mendigo. Pero es interesante que, según el Diccionario Strong, esta palabra está relacionada con “pípto”.

Y según el “Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento” de A.T. Robertson está relacionado con “agacharse, ponerse en cuclillas” (Pag. 27).

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. (Isaías 57:15).

Conclusión

Si los “grandes hombres” se callan las piedras hablaran. Dios está despertando a los “niños”, mujeres con su frasco de alabastro en la mano, los “pobres en espíritu”, lo necio, lo débil, los quebrantados de corazón, está quitando de los tronos a los poderosos y exaltando a los humildes.

Porque de los niños es el Reino de los Cielos. De los que se humillan.

Los que siguen una religión muerta, los que se creen algo, los que creen que pueden solos, los que se muestran a sí mismos en vez de mostrar a Dios en ellos, los santos en apariencia pero que jamás se postran delante de Dios para verse a sí mismos, los soberbios, los grandes, los poderosos… todos ellos quedan fuera de Jesús y el evangelio. Hoy igual que siempre. Fuera.

¿Tú como quien eres?

¿Cada día vives como la mujer “pecadora” o como Simón el fariseo?

¿Para que buscas conocer más? ¿Para conocerlo a él?

¿Sabes que para conocer a Dios también debes conocerte a ti mismo?

¿Cómo sabrás tu necesidad de Dios sino? ¿Cómo podrás vivir humillado sino?

No venimos aquí a ver cuántas doctrinas nuevas puedo aprender.

Por supuesto que la Palabra de Dios nos anima, fortalece y alienta.

Pero también, sí o sí, en otro sentido debe debilitarte. Debe humillarte.

Quebrantarte.

Si no, sin duda, tu religión es falsa. Ese no es ni Jesús ni el evangelio.

Un evangelio que no te parte, te humilla, te quebranta y te hace vivir con el frasco de alabastro en la mano, NO ES EVANGELIO.

Por supuesto que es “buenas nuevas”. “Buenas nuevas a los pobres”, sanidad “a los quebrantados de corazón” (Lucas 4:18).

Al que mucho se le perdona mucho ama.

Sin humillación, para ti, es una religión en la que te sientes mejor, es un estar de acuerdo con la doctrina correcta, un ministerio personal, es una Iglesia donde asistir, y algunas cosas más.

Pero no el verdadero Jesús y el verdadero evangelio.

Jesús y el evangelio lo puedes vivir y entender solo con el frasco de alabastro en la mano y tus lágrimas cayendo a los pies de tu Salvador.

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